Discurso del odio

Por: Einer M. Juarez Lopez de Nava
@ejlodena

Escribe el día de hoy una increíble columnista Anel (@anelin00) bajo el titulo “AMLO y el discurso del odio” lo siguiente:

El discurso del odio tiene como objetivo destruir, a costa de lo que sea, al objeto de su encono. Está lleno de maldiciones, engaños y fraude, pero no se sostiene por sí mismo.
Su peor cara se disfraza de tolerancia, semitismo e incorruptibilidad para promover justamente lo contrario, porque no admite réplica, duda o cuestionamiento. No las soporta. El disenso no solamente no es permitido, sino que representa la prueba fehaciente de traición: “O conmigo o contra mí”. No hay términos medios.

Andrés Manuel López Obrador no tiene por qué ser responsable tampoco de que entre sus simpatizantes existan quienes operan de la misma forma

Concuerdo al 100% con su conceptualización de lo que implica el discurso del odio, más sin embargo, disiento con ella respecto a que AMLO no es responsable que entre sus simpatizantes existan este tipo de personas que materializan este tipo de prácticas.

El concepto que ella refiere es exactamente el claro desmembramiento uno por uno de todas las características de la personalidad de López Obrador, quien desde que se inició en la vida política izquierdista, su único discurso siempre ha sido destruir todo lo que esté en su contra.; no existe personaje en México que lucre con su discurso la desigualdad, la pobreza, las carencias como lo hace él:

“Son los políticos corruptos del PRIAN, la clase oligárquica, la mafia en el poder, los ricos portentosos quienes los tienen sumidos en la pobreza” reza siempre su discurso al dirigirse a las clases sociales más bajas del país.

Maldice y engaña, maldice a todos los que no opinen como él, a la clase política a la que pertenece, a las instituciones de este país y sus leyes, a reporteros y medios de comunicación, maldice al que tiene dinero por el simple hecho de tenerlo, (pero curiosamente nunca en su discurso de este tipo ha acusado a Carlos Slim)

Engaña al ocultar que su ambición es llegar al poder por el simple hecho de tenerlo; engañó cuando contendió para Jefe del DF, cuando sabía perfectamente que estaba impedido para contender por esa posición, engaña al argumentar que siempre desconoce lo que hacen sus brazos derechos tales como René Bejarano y las ligas, Gustavo Ponce y Las Vegas, Luis Mandoki y el charolazo; engaña cuando acusando su lema de austeridad, tiene 6 años que sin trabajar tiene el dinero a raudales para recorrer más de 2 veces la República Mexicana, sus hijos han sido exhibidos presumiendo sus ostentosidades.

Para la campaña del 2012 disfrazó su personalidad bajo el lema de la República Amorosa, acudió con López Doriga y le dio el apretón de manos, al fin se acabó el cerco informativo y daba entrevistas a todos los medios de comunicación, ahora si aceptaba todas, al contrario de 6 años atrás que las negaba bajo el discurso que pertenecían a la mafia del poder. Pero su amoroso discurso fue fugaz, el cállate chachalaca y al diablo con sus instituciones cambió por el de la guerra sucia, los medios coludidos con la mafia del poder, las encuestas cuchareadas, el no nos vamos a dejar pisotear.

Su mesiánico semitismo, que solo su doctrina es la única mediante la cual el país puede salir adelante, el pueblo es noble, el pueblo es bueno, pero escondido la verdadera intención, “YO soy el único que debe controlar al pueblo”; un disque líder moral que no es capaz de dictar las directrices para que el pueblo siga una conducta propia, no, tienen que seguir la que el dicte, solo él sabe que es lo que se tiene que hacer para llegar a la salvación; si no lo siguen a él o se es una fuerza aliada al mal, o uno se encuentra condenado a sufrir en el infierno.

El es honesto, nunca se ha corrompido a los bajos placeres del poder; tan no se ha corrompido que tiene décadas buscándolo incesantemente, si no es él quien llegue al poder, nadie, ni siquiera sus más cercanos aprendices podrán sacar adelante Su Proyecto de Nación; y hablando de cercanos, curioso que sin ser él corrupto, siempre lo sean sus manos derechas y él ni por enterado.

No admite réplica, quien ose contradecirlo o criticarlo, es un vendido, pertenece a la mafia del poder, lo maicearon, le pagaron, es un infiltrado; nadie tiene derecho a disentir de su discurso y si lo hace, sufrirá las consecuencias de ser juzgado por su Santa Inquisición, estás conmigo o en mi contra; quien hable de él y no sea uno de sus seguidores, es uno de sus detractores; incluso en campaña hasta le molestaba cada vez que referían alguno de sus discursos

“Siempre que salgo en la tele, ponen imágenes de mi enojado”

Esa era la única cara que tenía en sus discursos después de haberse acabado el de la república amorosa.

AMLO sembró el odio en sus seguidores al encomiarlos a detestar todo lo que él detesta.

El detesta a Milenio, Televisa pero como no puede directamente atacarlos, inunda con sus ideales a sus séquitos para que sean estos de propia voluntad quienes al ver algún reportero lo increpen, insulten, escupan, empujen, o cerquen las instalaciones, o las tomen violentamente. Claro está, el nunca dio orden directa de tales actos, el pueblo cansado fue quien reaccionó así reza siempre su excusa, pero se le olvida el dicho que, el hombre es fuego, la mujer estopa, llega el diablo y sopla. El deporte favorito de AMLO es soplar la brasa para que ésta por sí sola genere un incendio de consecuencias mayúsculas; del fanatismo a la barbarie solo media un paso, paso que López Obrador conoce perfectamente.

Solicita a sus huestes no caer en provocación y evitar la violencia, cuando él los arrastra a provocar y violentar las instituciones, autoridades y leyes cuando les ordena a desobedecerlas, eso sí, “pacíficamente”; ignorar y violentar las leyes no es pacífico bajo ningún pretexto. Es incapaz de trabajar para que las autoridades en este caso, pudieran cumplir con sus encomiendas e informar de resultados benéficos para todos; no! Todos ellos tienen que salir, solo él es el único que puede trabajar y dar resultados, su egocentrismo es su mayor arma, “el complot, me quieren destruir, represento una amenaza para sus intereses, quieren dividirnos, quieren inventarme calumnias pero no lo lograrán”

Siempre su discurso es en torno a él, es el tiro al blanco en el campo de cacería, y todos deben de formar una valla impenetrable a su alrededor para alejar a los enemigos malignos emanados del mismísimo infierno, y esa valla debe de acabar con todo a su alrededor para poder postrarlo en el trono del poder que es su principal meta; ni Mancera, ni Ebrard, ni ningún político de la izquierda mexicana permitirá que intente cruzarse en su camino en miras del 2018.

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